viernes, 11 de noviembre de 2011

Los retos de la preadolescencia


El niño en la preadolescencia tiene la noción de ser demasiado joven o demasiado viejo para ciertas cosas, lo que produce altibajos emocionales.
La preadolescencia es ese camino inquietante y de grandes cambios que va de la niñez a la juventud. Es la época en donde los hijos se sienten muy grandes para los juegos de niños pero demasiado pequeños para encajar en grupos de más grandes. Es una época de ensueños y dudas, de ir hacia delante y hacia atrás. Es un periodo corto en años pero puede parecer un tiempo considerable si se mide por los tropiezos que se encuentran a esta edad.

Desarrollo emocional
Los altibajos emocionales pueden tomar la forma de berrinches, estallidos de llanto, épocas de ensueño, descuidos, expresiones de aburrimiento, susceptibilidad, etc.
Las emociones no parecen cambiar mucho a través de la vida en lo relacionado con los sentimientos íntimos y los cambios corporales, pero sí hay muchos cambios en los estímulos que producen emoción y en las reacciones evidentes que se producen de acuerdo con el estado emocional de cada uno. Esta falta de autocontrol se debe a los cambios hormonales que sufre el organismo, donde sustancias químicas son producidas por sus glándulas para adelantar el desarrollo hacia la madurez sexual.

Para demostrar tales reacciones se han tomado tres de las principales emociones de un preadolescente:
••    Enojo: en ambos sexos las causas más comunes de enojo pueden ser calificadas de “sociales”. Se tienen reacciones como caminar en el cuarto o entregarse a algún ejercicio violento para descargar su rabia. Finalmente, hay una persistencia de comportamiento infantil en forma de pataleo y patadas a las cosas, en los muchachos, y de llanto, en las niñas.
••    Miedo: el miedo está relacionado sobretodo con los exámenes escolares, los accidentes de carro, las enfermedades o la muerte. La ansiedad es ocasionada por la escasez de recursos, perdida del empleo de uno de sus padres; también suele ser provocado por la apariencia del hogar, el temor ha haber pecado y a ser influenciado por malas compañías. Y la zozobra es producida por los fracasos, por herir los sentimientos de los demás y por producir mala impresión.
••    Amor: en la adolescencia el objeto de amor puede ser  un chico mayor o hasta un maestro en particular. Esta fijación en adultos, a menudo del sexo opuesto, continúa hasta que casi todos los niños vuelcan su atención en otros niños de igual edad y sexo. Esta gran amistad y amor de niñas por niñas y niños por niños constituye un paso necesario para independizarse un poco de su familia. La verdad es iniciar un camino independiente pero en compañía de un amigo. Y, finalmente, comienzan a prestar atención en los jóvenes de su misma edad pero de sexo opuesto; en este momento el gusto es por varias personas y el enamorarse y desilusionarse es normal. Pasando por varios periodos breves de afecto hacia muchas personas diferentes, tanto varones como niñas aprenden gradualmente a reconocer qué clase de individuos realmente les gusta.

Amor y rebeldía
Otra causa de altibajos emocionales es que los chicos sienten rebeldía frente a sus padres, principalmente por la búsqueda de independencia. El preadolescente quiere y no quiere ser independiente.
El preadolescente quiere libertad para ser él mismo, pero que los adultos establezcan límites y actúen calmadamente al establecerlos. Desea la oportunidad de decir lo que piensa y de explorar sin que los padres le den mucha importancia a eso. El niño (a) desea ser tratado como una persona que tiene sentido común e intereses propios; que desea ir a fiestas y reuniones con las personas de su misma edad y realizar otras cosas por si mismo. Pero al mismo tiempo que sus padres le indiquen que siempre puede contar con ellos cuando los necesite.

Vida privada
Los preadolescentes exigen vida privada, tanto en lo físico como en sus sentimientos. Dependiendo de su personalidad son abiertos o extremadamente recatados. Muchos de los sentimientos tienen que ver con el amor y el sexo. Por esto es tan fácil oír hablar a un niño (a) de estos temas abiertamente con sus amigos.

 
¿Cómo pueden ayudar los padres?
Los padres a veces se sienten marginados durante la preadolescencia y esto produce dolor, en especial cuando un hijo sufre y  siente que no puede hacerse nada para aliviar su dolor.
En estos casos, los hijos tienen que pasar el proceso y, aunque los padres no pueden manejar los problemas sociales de su crecimiento, hay formas de hacerles el camino más fácil.
Una de las formas es escucharlo con simpatía y mente abierta. Si los padres han sido honestos y naturales al hablar con sus hijos sobre sus preocupaciones sexuales, van ha recurrir a ellos cuando exista verdadera preocupación.
Sin embargo la mayoría de los expertos afirma que no es necesario esperar a que lleguen los cuestionamientos y las preocupaciones, sino contarles con anticipación los hechos concretos acerca de su propio desarrollo físico, así como el del sexo opuesto; o sea, lo que deben esperar.
En la conversación, es necesario brindar la oportunidad de hacer preguntas. Como padre es conveniente aceptar el interés de los hijos como natural, pero no es recomendable darle un enfoque demasiado informal, sino que los hijos puedan considerarlo como un padre adulto ideal y no como un compañero de su misma edad.

Vida social
Acompañando el desarrollo físico hacia la adolescencia, va el impulso de lograr una vida social más intensa. Las fiestas de muchachos y muchachas, y las citas tienden a convertirse en lo “importante” en muchos grupos de preadolescentes.
A la par que esto pasa, los padres deben tener presentes las metas a largo plazo que tienen para sus hijos. Para esto es necesario el total desarrollo de los hijos como personas sanas, educadas, responsables y afectuosas.
Si un hijo ha comenzado realmente a madurar, el prohibirle por completo citas o fiestas con amigos, generalmente ocasiona problemas. Es imposible retrasar la marcha interna del crecimiento de un muchacho (a). Si se le prohíbe a un preadolescente las citas, irá en busca de ella, incluso usando la mentira. Además de escoger una novia que no sea del agrado sólo para demostrar “quien manda”.
Si el padre da muchas instrucciones acerca de que debe hacer y que no, seguro comenzará a mentir porque no puede creer en que el padre le tenga confianza. Y, si por el contrario, el padre acepta sus nuevos intereses y le ayuda a cubrir sus nuevas necesidades, los hijos aceptarán ser guiados.
La mayoría de los chicos, están acompañados por sus amigos y personas del sexo opuesto desde los 10 años. Este tipo de conductas precipitadas, se deben al sobrestímulo de la sociedad, en donde los jóvenes necesitan sentirse amados e importantes. Mientras más amor, compañerismo y aprecio haya en la familia, menos necesidad tendrá el muchacho (a) de buscarla fuera de casa.

Habilidades sociales
El preadolescente quiere tener habilidades sociales con los modales correctos que contribuyan en la adquisición de nuevas amistades. Este es el momento para que los padres enseñen a sus hijos cómo presentarse formalmente; como ser un buen anfitrión (a), la cortesía entre hombres y mujeres y de los jóvenes hacia los mayores; los modales en la mesa, etc.
El preadolescente también quiere dominar otras habilidades sociales como el baile y comenzar a asistir a fiestas de ambos sexos. También ciertos juegos deportivos diferentes a los practicados en la niñez. Ahora son muy aceptados los deportes extremos llenos de velocidad, fuerza, adrenalina y mucha naturaleza.
Un mejor amigo o un grupo selecto de amigos del mismo sexo, caracteriza las relaciones de los preadolescentes que tratan de superar la dependencia a la madre pero buscan a un amigo que los acompañe a recorrer el camino. Es importante conocer los amigos de nuestros hijos y sus familias pues esto nos podrá servir como red de apoyo en diferentes circunstancias durante este largo, tortuoso pero maravilloso proceso de ayudar a crecer a nuestros hijos.

by Katia on Sep.23, 2009, under Adolescentes, en lo Familiar

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