miércoles, 7 de marzo de 2012

La llegada de un hermanito

 
  ¡Voy a tener un hermanito!
La llegada de un nuevo bebé a casa conmociona a todos, pero muy especialmente al hermano mayor, despertándole un sentimiento nuevo: los celos.

Los celos, se manifiestan como expresión del temor a la pérdida del amor de sus padres y al desplazamiento. En general, cuanto mayor es el niño, los sentimientos de celos pueden ser mejor manejados.
Como con cualquier otro sentimiento que surge en un niño, no hay que tratar de evitarlo, sino permitir que aparezca y trabajar en ello para manejarlo. ¿Qué podemos hacer?

• Escucharlos y estar atentos a sus inquietudes al respecto es la manera de acompañarlos en este proceso.
• Darles un lugar en los preparativos y adecuación del espacio en la casa para el hermano que va a nacer, así como también hacerlos partícipes de los cuidados de la barriga contribuye a anticipar la importancia del nuevo acontecimiento. 
• Recordar y compartir anécdotas de su nacimiento y primeros meses; advertir sus logros y crecimientos puede ayudarlos a seguir construyendo su propio espacio en la estructura familiar.
• Una vez que haya nacido el hermano, permitirle que colabore en sus cuidados, siempre que sea de su interés hacerlo, ya que es un modo de incluirlo en la nueva escena familiar.
• Sostener sus espacios de exclusividad y respetar sus lugares y pertenencias, lo que contribuye a afianzar su vínculo con los padres.

Este es un cambio muy importante en todo niño, por lo tanto deben tener en cuenta y evitar las siguientes situaciones:
• Incursionar con nuevas personas para el cuidado del niño,
• Comenzar nuevas rutinas (por ejemplo, empezar el colegio) ya que puede sentir que es debido a la llegada del bebé a la casa que se lo aleja.
• Tampoco es buen momento para que el niño comience con nuevos aprendizajes, como por ejemplo que deje los pañales, bobo o que empiece a dormir en su cama, si nunca antes lo hizo.
• Quitarle juguetes, peluches y otras pertenencias con la excusa de que “ya estás grande… se lo regalaremos a tu hermanito” .Esto no contribuye a estrechar lazos sino que se evidencia un sentimiento de invasión.
• Asignarle responsabilidades de cuidado sobre su hermano menor. No le corresponde al niño asumir estas tareas, pero si podemos hacerlo participe de pequeñas actividades en la que se sienta en la libertad de colaborar.

Como papás, podemos ayudar a transitar la situación de la mejor manera y a sentar las bases de un vínculo importantísimo y perdurable: el amor y la unión fraternal.
 
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